Optimización de la logística interna para reducir costos y tiempos

Una empresa puede tener buenos proveedores, productos de calidad y suficientes ventas y, aun así, perder dinero dentro de su propio almacén. Basta con que los materiales recorran más metros de los necesarios, los trabajadores busquen productos durante minutos, el inventario esté mal ubicado o una orden espere porque nadie sabe cuál es el siguiente paso.Optimización de la logística interna mediante flujos eficientes de almacén

La optimización de la logística interna consiste precisamente en eliminar esas fricciones. Su objetivo es conseguir que materiales, productos e información se muevan dentro de la empresa con el menor desperdicio posible, sin sacrificar seguridad, calidad ni disponibilidad.

En la práctica, optimizar no significa simplemente trabajar más rápido. Significa diseñar mejor el flujo para hacer menos movimientos, reducir esperas, controlar el inventario y evitar errores.

Qué es la logística interna y dónde empieza

La logística interna comprende los movimientos, almacenamiento, control e intercambio de información que se producen dentro de las instalaciones de una empresa.

Puede incluir actividades como:

  • recepción de materias primas o mercancías;
  • descarga e inspección;
  • traslado hasta las zonas de almacenamiento;
  • ubicación de productos;
  • reposición de áreas de picking;
  • suministro de materiales a producción;
  • movimientos entre departamentos;
  • preparación de pedidos;
  • embalaje;
  • traslado hacia expedición;
  • gestión de devoluciones internas;
  • registro y actualización del inventario.

Pensemos en un pequeño fabricante de muebles.

Cuando llega la madera desde un proveedor, el transporte hasta la fábrica forma parte de la logística de entrada. Pero desde el momento en que la madera se descarga, se inspecciona, se almacena, se lleva al área de corte y posteriormente pasa por producción, esos movimientos pertenecen principalmente a la logística interna.

La diferencia parece pequeña, pero es importante porque permite localizar dónde se originan los costos y las demoras.

Qué significa optimizar la logística

La optimización de la logística consiste en organizar procesos, recursos, inventarios, espacios, movimientos e información para cumplir las necesidades operativas con menos tiempo, errores y costos innecesarios.

No siempre implica automatización.

A veces una empresa obtiene una mejora importante simplemente cambiando la ubicación de sus productos.

Supongamos que una tienda mayorista guarda sus artículos de mayor rotación en el extremo más alejado del almacén. Los trabajadores recorren esa distancia decenas de veces durante la jornada.

Comprar robots no sería necesariamente la primera solución.

Mover los productos más solicitados cerca del área de preparación de pedidos puede atacar directamente el problema y prácticamente sin añadir tecnología.

Ese principio resume bien una buena optimización:

primero elimina el movimiento innecesario; después decide si merece la pena automatizar el movimiento necesario.

El mejor punto de partida es observar el recorrido real

Un plano del almacén puede parecer perfectamente organizado y, sin embargo, el trabajo diario revelar otra realidad.

Para descubrirla hay que seguir físicamente un producto.

Por ejemplo:

Recepción → inspección → almacenamiento → picking → verificación → embalaje → expedición

Ahora conviene observar qué ocurre entre cada punto.

¿El producto espera?

¿Regresa a una zona por la que ya pasó?

¿Un trabajador tiene que buscar información?

¿Dos personas verifican lo mismo?

¿Hay que mover otros pallets para acceder al necesario?

¿El artículo pasa por una zona intermedia sin que allí ocurra ninguna actividad útil?

Cada respuesta afirmativa señala una posible oportunidad de mejora.

El costo invisible de caminar, esperar y buscar

Uno de los errores más frecuentes es analizar únicamente gastos claramente visibles, como combustible, salarios, alquiler o maquinaria.

La logística interna también consume recursos mediante pequeñas actividades repetitivas.

Buscar una referencia durante dos minutos parece irrelevante.

Pero si la misma situación ocurre continuamente, el problema deja de ser de dos minutos. Se convierte en una característica permanente del proceso.

Entre los desperdicios que merece la pena buscar están:

DesperdicioEjemplo dentro del almacénPosible causa
EsperaPedido detenido antes del embalajeFalta de coordinación
Transporte innecesarioPallet movido varias vecesMala distribución
Movimiento innecesarioOperario camina para buscar herramientasUbicación deficiente
Exceso de inventarioProductos sin rotación ocupando zonas útilesCompras o previsiones incorrectas
RetrabajoVolver a preparar una ordenError de picking
Procesos repetidosVarias verificaciones idénticasProcedimiento mal diseñado
DefectosMercancía dañada durante movimientosManipulación o almacenamiento incorrectos

El objetivo no es eliminar cualquier movimiento. Mover mercancía forma parte de la logística.

Lo que interesa eliminar es el movimiento que no aporta utilidad al proceso.

Infografía para optimizar logística interna, inventario, recorridos y tiempos operativos

Cuatro frentes para ordenar la logística interna

A veces se pregunta cuáles son los cuatro pilares de la logística. No existe una única clasificación universal aceptada para todas las empresas. Según el enfoque, pueden encontrarse modelos diferentes.

Para gestionar la logística interna de forma práctica, resulta útil analizar cuatro frentes estrechamente relacionados.

1. Flujo de materiales

El primer objetivo es conseguir que los productos sigan una ruta lógica y lo más directa posible.

La distribución física debería evitar cruces, retrocesos y traslados repetidos.

Una pregunta sencilla ayuda mucho:

¿Por qué este producto tiene que pasar por aquí?

Si la respuesta es únicamente porque siempre se ha hecho así, conviene revisar el proceso.

El flujo puede mejorarse mediante zonas claramente delimitadas, rutas internas, secuencia lógica de operaciones, puntos de reposición y ubicación inteligente de productos.

2. Inventario

Un buen flujo sirve de poco cuando nadie sabe con precisión qué existe o dónde se encuentra.

El inventario debe responder, como mínimo, cuatro preguntas:

  • qué tenemos;
  • cuánto tenemos;
  • dónde está;
  • en qué condición se encuentra.

La ubicación de las existencias también importa.

Los artículos de alta rotación suelen necesitar acceso más sencillo que aquellos solicitados pocas veces. Los productos voluminosos, delicados, peligrosos o con condiciones específicas de almacenamiento requieren criterios diferentes.

El objetivo no es tener todo cerca. Es colocar cada tipo de inventario donde tenga sentido operativo.

3. Espacio y capacidad

Un almacén lleno no necesariamente es un almacén eficiente.

Ocupar cada metro disponible puede generar problemas de acceso, congestión, daños y pérdida de productividad.

La capacidad debe analizarse junto con el flujo.

Hay que considerar:

  • ancho y utilización de pasillos;
  • zonas de recepción;
  • espacio temporal para mercancía entrante;
  • áreas de preparación;
  • ubicaciones de alta rotación;
  • zonas de embalaje;
  • expedición;
  • seguridad y circulación;
  • crecimiento esperado del inventario.

Una distribución eficiente busca equilibrio entre densidad de almacenamiento y facilidad de acceso.

4. Información y coordinación

Muchos problemas aparentemente físicos son realmente problemas de información.

Un operario espera una autorización.

El almacén no sabe qué mercancía llegará.

Producción solicita materiales con poca anticipación.

Una ubicación aparece ocupada en el sistema pero está vacía físicamente.

El equipo comercial promete una fecha sin conocer la disponibilidad real.

Por eso, el flujo de información debería acompañar al flujo del producto. Roles claros, registros fiables, procedimientos sencillos y sistemas de inventario actualizados pueden evitar muchos movimientos y esperas antes de que ocurran.

Cómo optimizar la logística interna paso a paso

La mejora funciona mejor cuando se realiza en una secuencia lógica. Cambiar muchas cosas simultáneamente puede incluso dificultar saber qué modificación produjo el resultado.

1. Dibuja el proceso actual

No empieces diseñando el proceso ideal.

Primero documenta lo que sucede realmente.

Selecciona uno de los principales flujos de la empresa y registra desde el inicio hasta el final:

  1. dónde comienza;
  2. quién interviene;
  3. qué movimiento se realiza;
  4. cuánto espera;
  5. dónde se almacena;
  6. qué información se registra;
  7. dónde termina.

La diferencia entre el procedimiento escrito y la operación real suele revelar problemas interesantes.

2. Mide antes de cambiar

Sin una línea de partida resulta difícil demostrar que una modificación funcionó.

No hace falta empezar con decenas de indicadores.

Puedes observar inicialmente:

  • tiempo total de preparación;
  • número de errores;
  • distancia recorrida;
  • tiempo de espera;
  • movimientos por unidad o pallet;
  • exactitud del inventario;
  • pedidos procesados por periodo.

La métrica elegida debe estar relacionada con el problema.

Si el cuello de botella es encontrar mercancía, medir únicamente el costo mensual del almacén aporta poca información para solucionarlo.

3. Identifica el cuello de botella

No todos los problemas tienen la misma importancia.

Supongamos que una orden tarda 50 minutos en completarse y encontramos:

  • 8 minutos de picking;
  • 5 minutos de embalaje;
  • 4 minutos de verificación;
  • 33 minutos de esperas entre actividades.

El problema principal no parece estar en la velocidad del operario que prepara el pedido.

La prioridad serían esas esperas.

Optimizar cinco minutos de embalaje mientras ignoramos 33 minutos de inactividad sería mejorar una parte pequeña del proceso y dejar intacto el problema grande.

4. Rediseña ubicaciones y recorridos

La disposición del almacén debería responder a la actividad real.

Una clasificación sencilla por rotación puede ser útil:

Alta rotación: acceso rápido y recorridos cortos.

Rotación media: posiciones intermedias.

Baja rotación: ubicaciones menos prioritarias.

Pero la rotación no es el único criterio. También deben valorarse peso, volumen, compatibilidad entre productos, condiciones de conservación, seguridad y secuencia de preparación.

Una buena ubicación reduce el trabajo antes de que el trabajador empiece a moverse.

5. Estandariza las operaciones repetitivas

Cuando cada persona prepara, recibe o almacena mercancía de una manera diferente, aumenta la variabilidad.

Los procedimientos operativos pueden definir aspectos sencillos como:

  • dónde colocar mercancía recién recibida;
  • cómo identificar una ubicación;
  • cuándo actualizar existencias;
  • cómo realizar una reposición;
  • qué hacer ante una diferencia de inventario;
  • cómo verificar una orden antes de expedición.

Estandarizar no significa impedir cualquier mejora. Significa establecer una manera fiable de trabajar y modificarla cuando se encuentre una mejor.

6. Mejora la visibilidad del inventario

El inventario registrado debería acercarse todo lo posible al inventario físico.

Cuando existen diferencias frecuentes, aparecen problemas en cadena: búsquedas, compras innecesarias, pedidos incompletos, urgencias y pérdida de tiempo.

Etiquetas, códigos de barras, ubicaciones identificadas y sistemas de gestión pueden ayudar, pero la herramienta no corrige por sí sola un proceso deficiente.

Si una persona mueve mercancía sin registrar el cambio, incluso un sistema avanzado terminará mostrando información incorrecta.

7. Automatiza donde exista una razón económica

Después de simplificar el proceso puede evaluarse la tecnología.

Según el tamaño y complejidad de la operación, pueden utilizarse herramientas como:

  • lectores de códigos de barras;
  • RFID en aplicaciones adecuadas;
  • sistemas de gestión de almacenes;
  • dispositivos móviles;
  • transportadores;
  • sistemas de picking asistido;
  • vehículos de movimiento interno;
  • soluciones automáticas de almacenamiento y recuperación.

La pregunta correcta no es qué tecnología está de moda.

Es:

¿Qué problema concreto eliminará, cuánto cuesta ese problema y qué cambio operativo producirá la inversión?

Las 7 R de la logística como prueba de calidad

Las conocidas 7 R de la logística, también llamadas los siete correctos, resumen qué debería conseguir una operación logística bien coordinada.

Son:

  1. Producto correcto
  2. Cantidad correcta
  3. Condición correcta
  4. Lugar correcto
  5. Tiempo correcto
  6. Cliente correcto
  7. Costo correcto

Aunque suelen aplicarse al servicio logístico completo, también ayudan a evaluar procesos internos.

Producto correcto

El trabajador debe identificar y mover exactamente la referencia requerida.

Productos visualmente parecidos o códigos confusos aumentan el riesgo de errores.

Cantidad correcta

No basta seleccionar el artículo adecuado. También debe prepararse la cantidad solicitada.

Aquí intervienen la exactitud del inventario, las unidades de medida y los controles de picking.

Condición correcta

El producto debe conservar sus características durante almacenamiento y manipulación.

Golpes, humedad, temperatura incorrecta o apilamiento inadecuado pueden convertir una operación rápida en una operación costosa.

Lugar correcto

Cada mercancía debe llegar a la ubicación correspondiente, tanto durante almacenamiento como durante preparación o suministro interno.

Una ubicación errónea suele producir posteriormente tiempo de búsqueda.

Tiempo correcto

El producto debe estar disponible cuando el siguiente proceso lo necesita.

Entregar demasiado tarde genera espera. En determinados procesos, suministrar demasiado pronto también puede crear inventario y congestión.

Cliente correcto

El cliente puede ser externo, pero dentro de una organización también resulta útil pensar en el siguiente proceso como receptor de la actividad anterior.

El área de montaje, por ejemplo, depende del suministro correcto realizado por logística interna.

Costo correcto

Cumplir los seis puntos anteriores perdiendo dinero tampoco representa una logística eficiente.

El costo debe analizarse junto con calidad, tiempo y servicio.

La alternativa aparentemente más barata no siempre produce el menor costo total si provoca daños, retrasos o retrabajos.

Un ejemplo sencillo de mejora interna

Imaginemos una distribuidora pequeña que prepara 200 pedidos en una jornada.

Los trabajadores descubren que tres de los productos más vendidos están almacenados en posiciones alejadas de la mesa de preparación. Además, las cajas utilizadas para embalar se encuentran en otro extremo.

No hace falta empezar comprando un nuevo software.

La empresa podría probar primero tres cambios:

  1. acercar las referencias de mayor rotación al área de picking;
  2. colocar materiales de embalaje junto al punto donde se utilizan;
  3. establecer una ruta de preparación que evite regresar por el mismo pasillo.

Después compara el tiempo de preparación, la distancia recorrida y los errores antes y después.

Si los resultados mejoran, la modificación puede estandarizarse.

Esta forma de trabajar tiene una ventaja importante: la decisión se apoya en el comportamiento real del proceso y no únicamente en intuiciones.

Qué indicadores muestran si la optimización funciona

Una mejora logística necesita seguimiento. De lo contrario, con el tiempo los procesos pueden volver a sus antiguos hábitos.

Cuatro indicadores especialmente útiles son los siguientes.

Tiempo de ciclo

Mide cuánto tarda un proceso completo desde su inicio hasta su finalización.

Puede aplicarse a recepción, reposición o preparación de pedidos.

Un tiempo de ciclo alto no indica automáticamente que los empleados trabajan lentamente. Es necesario separar trabajo efectivo de espera.

Exactitud del inventario

Compara las existencias registradas con las realmente disponibles.

Las diferencias frecuentes pueden revelar fallos de recepción, movimientos sin registrar, errores de picking o controles deficientes.

Tasa de errores

Puede observar pedidos con referencia incorrecta, cantidad equivocada, daños u otras incidencias.

Reducir tiempo sacrificando exactitud no es una mejora real.

Distancia y movimientos

En procesos intensivos en desplazamientos, observar cuánto caminan los trabajadores o cuánto se transporta un pallet ayuda a evaluar el diseño físico.

No siempre es necesario disponer de sensores sofisticados. Durante un diagnóstico inicial, incluso registrar recorridos sobre un plano puede revelar patrones claros.

Cinco señales de que la logística interna necesita atención

Ciertos síntomas deberían despertar una alerta.

Los trabajadores preguntan constantemente dónde están los productos.
Probablemente existe un problema de ubicación, identificación o exactitud del inventario.

Los pasillos se utilizan como almacenamiento permanente.
Puede haber exceso de inventario, mala planificación del espacio o falta de disciplina operativa.

La mercancía se mueve varias veces antes de utilizarse.
Conviene revisar el flujo y las ubicaciones.

Las urgencias son normales.
Cuando todo se convierte en urgente, posiblemente exista un problema de planificación o comunicación.

La empresa compra tecnología sin conocer sus tiempos actuales.
Será difícil saber después si la inversión produjo una mejora.

Optimizar no significa reducir inventario a cualquier precio

Este punto merece atención.

Tener menos existencias puede liberar espacio y capital, pero reducirlas excesivamente también puede provocar faltantes y detener operaciones.

Lo mismo ocurre con otros objetivos.

Minimizar espacio puede generar congestión.

Maximizar productividad puede aumentar errores.

Reducir personal sin rediseñar procesos puede aumentar esperas.

Acelerar el picking puede provocar daños.

Por eso, la logística interna debe optimizarse como un sistema completo, no como una colección de métricas independientes.

Una mejora verdadera busca equilibrio entre costo, velocidad, calidad, disponibilidad y seguridad.

Qué conviene mejorar primero

Si una empresa quiere comenzar mañana, no necesita transformar todo su almacén.

Puede elegir un solo flujo de alto impacto, observarlo durante varios ciclos y responder cinco preguntas:

  1. ¿Dónde espera el producto?
  2. ¿Dónde se mueve sin necesidad?
  3. ¿Dónde espera el trabajador?
  4. ¿Dónde aparece la mayor cantidad de errores?
  5. ¿Qué información falta para tomar una decisión inmediata?

Después puede seleccionar un problema, realizar un cambio pequeño y medir el resultado.

Ese enfoque suele ser más útil que rediseñar toda la operación de una vez.

La optimización de la logística interna funciona mejor como un proceso continuo: observar, medir, corregir, comprobar y volver a mejorar.

El objetivo final no es tener un almacén que parezca más moderno. Es conseguir que cada material llegue al lugar donde se necesita, en la cantidad y condición adecuadas, en el momento oportuno y con un costo razonable.

Cuando eso ocurre de forma repetible, la logística deja de ser simplemente el movimiento de mercancía y se convierte en una verdadera ventaja operativa.

Deja un comentario